Esta mañana, finalmente la excandidata del Movimiento Ciudadano (MC) a la Presidencia Municipal de Córdoba, Samantha Vicenttini, reconoció que ese partido es una simulación y acusó públicamente a la dirigencia estatal – Luis Carbonell- de excluirla deliberadamente, simular apertura al diálogo y ejercer violencia política durante y después del proceso electoral. Prácticamente, ahora señala lo que se decía en campaña: que fue utilizada por el Grupo Sacre para el beneficio personal de ellos.
A través de un comunicado dirigido a los medios de comunicación, la opinión pública y la ciudadanía cordobesa, Samantha Vicenttini aseguró que deja el Movimiento Ciudadano por una serie de agravios acumulados que, afirmó, evidencian una contradicción entre el discurso de la llamada “nueva política” y las prácticas internas del instituto político.
La ex abanderada sostuvo que el punto de quiebre ocurrió tras una rueda de prensa realizada en julio de 2025 en Córdoba, encabezada por Jackelin Rodríguez y con la presencia del coordinador estatal de MC, Luis Carbonell, donde —según denunció— se presumieron los resultados electorales y el crecimiento del partido, pero fue excluida pese a haber sido la candidata a la alcaldía.
Para Vicenttini, esa omisión no sólo representó un intento por invisibilizar su participación, sino también el trabajo realizado por el equipo de brigadistas y simpatizantes que, aseguró, recorrieron colonias y comunidades para construir la campaña que permitió obtener miles de votos.
En su posicionamiento, también señaló directamente a Luis Carbonell de incumplir el compromiso de sostener una reunión para atender su inconformidad. Afirmó que la promesa de diálogo nunca se concretó y calificó esa actitud como una estrategia de simulación para evadir responsabilidades y desactivar las críticas internas.
La exaspirante concluyó su mensaje asegurando que abandona Movimiento Ciudadano “con la frente en alto”, al considerar que la legitimidad de su proyecto proviene del respaldo ciudadano y no de las decisiones de la dirigencia estatal. “El trabajo en territorio se respeta y la dignidad no se negocia”, expresó al cerrar un capítulo que abre un nuevo episodio de confrontación interna para el partido naranja en Córdoba.
En Córdoba, es evidente el negocio familiar que representa el Movimiento Ciudadano controlado por Emilio Sacre; las dos regidoras naranjas son señaladas ahora de una grave corrupción al interior del Palacio Municipal y de utilizar recursos públicos para su beneficio personal así como para actividades partidistas con el propósito de buscar mantener el bisne político.
En un engaño naranja.





